QUE DICE MI MAMÁ QUE… QUIZÁ SÍ: MARÍN MOLLINEDO// Opinión de Rafael Martínez Cristo

EL RADAR

QUE DICE MI MAMÁ QUE… QUIZÁ SÍ: MARÍN MOLLINEDO

Rafael Martínez Cristo

 

Cual niño de cinco años, Rafael Marín Mollinedo no se decide qué dulce escoger.

El director del proyecto del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec primero dice que sí, luego que no. Después que no y ahora sale con que… quién sabe: quizá sí o quizá no.

¡Vaya dilema!

Y no sólo esta indefinición deja maltrecho al partido Morena, sino que además lo pone en evidencia al señalar que su proceso para la selección de candidatos vale para dos cosas: Para nada y para nada.

Como es sabido, el funcionario federal no se registró a la precandidatura al gobierno de Quintana Roo, lo que –en teoría- lo dejaba fuera de toda posibilidad.

Pero ¿qué cree amable lector?

Le atinó: Se trata de Morena, de un ente que no se sabe si es un partido político o es Disneylandia: “Where dreams come true” o ninguna de las dos y se trata sólo de un capricho de una persona que lo creó para ser presidente, que ya logró su cometido y que en tres años será parte de la historia democrática de este país.

Lo cierto es que ahí (en Morena) todo se vale, es como un Big Brother en donde las reglas cambian, y cambian al antojo del dueño (si es que existen reglas), y que si al mandamás se le ocurre que su “cuaderno” debe ser el candidato, pasándose el proceso interno y a los 14 registrados por el mismo lugar por donde se ha pasado al país completo, así se hará y punto!

Marín Mollinedo dijo hoy que no es necesario registrarse al proceso de selección de candidatos (cerrado el pasado 12 de noviembre) y que el propio partido puede sacarse de la chistera el nombre del candidato y darlo a conocer, así nomás.

¿Y entones como pa qué tanto argüende?

Pero eso no es todo, este aspirante (porque la neta es que sí aspira) pasó a quemar a su jefe, al mismísimo presidente, quien –según él- le dijo: “Ni te inscribas”…

Esta frase no fue bien entendido por Marín Mollinedo, pues puede interpretarse –dijo- como una negativa tajante a su registro o como todo lo contrario, es decir, que no hace falta apuntase en inútiles procesos para ser el ungido, que él es el mero charro y que sólo negocia con el dueño del circo, no con los enanos ni con los payasos.

Vaya usted a saber. Si él que es como uña y mugre del presi no le entendió, pus uno menos (y ni falta que hace).

En fin. Lo cierto es que si se llegara a dar la candidatura de Marín Mollinedo a la gubernatura de Quintana Roo, me cae que hasta Hernán Villatoro le gana. Una imposición de esta naturaleza generaría un cisma inmenso al interior del partido guinda que, por si fuera poco, se decantaría por un perfecto desconocido en el estado.

Y para terminar con esta entrega, hoy en la inauguración del Tianguis Turístico de México, celebrado en el vecino estado de Yucatán, el presidente López Obrador al fin reconoció que quien le dará vida a su proyecto del Tren Maya será el turismo de Quintana Roo.

¿Será entonces viable este capricho en un estado que no sólo viene a la baja en el número de turistas y en su poder adquisitivo, sino que además opera bajo el sistema del “todo incluido”, en el que los visitantes permanecen en cautiverio por protección ante tanta inseguridad?

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